¡Viva España!, toros, literatura, idiomas, cine, Japón y mucho más. La vida es sueño. Somos mortales. (¿Almas en pena?) ¡Disfrutemos de la vida breve, pasajera y perecedera! 人, 言語. 文化・芸術, valores, 価値観, 多様性, diversidad, 祭, 旅, sol y sombra. Hay de todo. Caleidoscópico. Lo efímero. 夢に現に. buenas adquisiciones, 趣味・良品 Obras maestras desconocidas.// serendipia // 西語対面特訓好評受付中. お申し込みはウェブ・バージョンにて 右欄の連絡フォームで. el mejor profesor de gran solvencia profesional, con experiencia / スペイン百科&百貨 con deleite
Las aventuras de Huckleberry Finn (Adventures of Huckleberry Finn), obra de Mark Twain, considerado el Dickens norteamericano, representa una de las primeras grandes novelas estadounidenses. También fue una de las primeras novelas escritas en inglés vernacular estadounidense: particularmente, el hablado por el narrador y protagonista principal de la historia, Huckleberry «Huck» Finn, el mejor amigo de Tom Sawyer (héroe de otra obra del mismo autor): Las aventuras de Tom Sawyer.
La obra se publicó por primera vez en Inglaterra en 1885. La primera edición estadounidense del libro se publicó el 18 de febrero de 1885.
All modern American literature comes from one book by Mark Twain called Huckleberry Finn. [...] all American writing comes from that. There was nothing before. There has been nothing as good since.
Toda la literatura moderna estadounidense procede de un libro escrito por Mark Twain llamado Huckleberry Finn. [...] todos los textos estadounidenses proceden de este libro. Nada hubo antes. Nada tan bueno ha habido después.
Ernest Hemingway, The Green Hills of Africa, Las verdes colinas de África あらゆる現代アメリカ文学は、マーク・トウェインの『ハックルベリー・フィン』と呼ばれる一冊に由来する。……すべてのアメリカの書物が、これに由来 している。これ以前には何もなかった。これ以降に、これに匹敵するものは存在していない。 アーネスト・ヘミングウェイ『アフリカの緑の山々』 La historia se desarrolla a lo largo del río Misisipi, el cual recorren Huck y el esclavo prófugo Jim, huyendo del pasado que han sufrido con el propósito de llegar a Ohio. Detalles idiosincráticos de la sociedad sureña como el racismo y la superstición de los esclavos, así como la amistad son algunos de los temas centrales de la novela. Esta obra supone para Mark Twain un punto y aparte respecto de sus obras anteriores. Aquí comienza una mirada pesimista sobre la humanidad que lejos de diluirse se acrecienta en siguientes creaciones como El forastero misterioso.
Resumen de la obra
Huck Finn se presenta como el narrador de la historia. Empieza en la casa de "La Viuda" en Missouri, donde ella y su hermana la Srta. Watson pretenden "civilizarlo". Intentan enseñarle buenos modales y religión y mandarlo a la escuela también. Sin embargo, Huck pasa el rato con su creativo amigo, Tom Sawyer, con quien hace bromas a personas como Jim, el esclavo de la Srta. Watson. Interesantemente, los dos chicos no hacen caso, en general, al hecho de que cada uno de ellos tiene $6.000 que encontraron en una cueva. (Esto sucedió en la novela anterior de Mark Twain, Las aventuras de Tom Saywer.)
Cuando Huck tiene una premonición, le da todo su dinero a Judge Thacher, el magistrado. Luego, su padre borracho y violento vuelve al pueblo. Hasta ahora, todos habían pensado que estaba muerto pero, por desgracia, no es verdad. Le exige el dinero a Huck, que se alegra de que su padre no llegara un día antes. Enfurecido y violento, su padre lo amenaza un poco pero luego lo secuestra para que los dos puedan vivir en pobreza cerca del río.
Después de poco tiempo, Huck está harto. Finge su propia muerte y va a la Isla de Jackson para esconderse. Allí se tropieza con Jim, el esclavo de la Srta. Watson, que ha huido a la isla para evitar ser vendido al Sur (y, por consecuencia, ser separado de su familia). Jim ya es un sospechoso en el homicidio de Huck. Deciden fugarse a la desembocadura del río Ohio, donde Jim puede escaparse a los estados libres (es decir, los estados en los que no se permite la esclavitud) y ganar un poco de dinero con el cual puede volver y comprar a su familia. Antes de irse de la Isla Jackson encuentran un cadáver pero Jim no permite que Huck mire su cara porque es demasiado "gashly" ("gashly" es una pronunciación equivocada de "ghastly", que quiere decir espantoso).
Mientras tanto, Huck hace unas investigaciones en una aldea cercana, fingiendo ser una chica – y haciéndolo mal. Los dos se dan cuenta de que pronto los van a pillar, pues huyen lo más rápido posible con rumbo a Cairo, la ciudad donde el río Misisipí se junta con el río Ohio. (Véase este mapa. El río Ohio es el que hace una curva hacia el norte y Huck y Jim empiezan en Missouri, al lado del río Misisipí.)
La primera "aventura" verdadera ocurre cuando los dos encuentran un vapor naufragado durante una tormenta. Huck sube y se encuentra con tres ladrones, de los cuales dos están matando al tercero. Quiere ir por ayuda pero su balsa se ha desatado, de modo que ahora él y Jim están en el barco con dos supuestos asesinos y un ladrón casi muerto. Huck y Jim logran escapar y buscan ayuda pero sin embargo los tres ladrones mueren en el vapor.
Los protagonistas temen pasar Cairo – es decir, viajar demasiado al sur en el río Misisipí – pues Huck decide bajar para averiguar dónde están. Mientras va hacia la orilla, se da cuenta de que en ayudar a Jim a escaparse, está robando la propiedad de la Srta. Watson. Experimenta una crisis moral pero al final no puede traicionar a Jim. Cuando vuelve a la balsa, los dos se dan cuenta de haber pasado Cairo a causa de la neblina. Un gran vapor casi los aplasta y hace pedazos de su balsa. Los dos se caen al agua.
Huck llega a la orilla y los Grangerford, una familia aristócrata y rica que está peleando con otra familia aristócrata y rica, los Shepherson, lo acoge. Conoce a Buck, el hijo mayor de la familia que tiene más o menos la misma edad que Huck. Una de las hijas Grangerford se fuga con uno de los Shepherdson y se casan, lo cual aumenta la tensión entre las dos familias y resulta en un tiroteo en el que muchos pierden la vida, inclusive Buck. Huck presencia este acontecimiento, lamenta la estupidez de los hombres, encuentra a Jim de nuevo y los dos salen en la balsa.
Ya que han perdido la salida para el río Ohio, el nuevo plan es que van a vender la balsa y usarán el dinero para tomar un vapor hacia el norte. Desafortunadamente, antes de que puedan hacerlo, llegan dos hombres que están huyendo de la ley, o a lo mejor de una pandilla (pero no hay mucha diferencia entre las dos por estas partes). De todos modos, Huck tiene una debilidad por los criminales, los acoge y les da ayuda.
Que mala idea. Resulta que los hombres son estafadores. Se presentan como el Duque (el hombre más joven y menos malo) y el Rey (el hombre mayor y peor). Inmediatamente, empiezan a planear su primera estafa (resulta que los dos no se conocían antes y que eran prófugos de la justicia a la misma vez). Lo primero que hacen es representar muy mal unas escenas de Shakespeare. Piensan ganar dinero haciéndolo. Antes de que tenga lugar una representación en público, el Rey va a la ribera y tima mucho dinero – casi noventa dólares – de unas personas religiosas crédulas. Este tipo no es nada amable.
Luego se paran en Arkansas, donde presencian una escena muy extraña. Un borracho que se llama Bogas está amenazando a un hombre solemne y estoico que se llama Sherburn. Sherburn le da una amonestación y luego lo mata por ser insolente, fastidioso y, claro, por estar borracho al mediodía. Cuando una muchedumbre trata de linchar a Sherburn, él les dice que son cobardes que nunca lincharían a un verdadero hombre. Interesantemente, la gente se va sin tocarle ni un pelo de la cabeza.
También en Jaón sobreviven noches estivales cálidas, húmedas e inmisericordes. ¿Cómo se las arreglarían para soportarlas aquellas paniaguadas generaciones que ni capaces fueron de idear ese portentoso fruto del pensamiento que es el airecondicionado?
Allá en Roma clásica, corría el siglo primero, cuando, como todo el mundo sabe, en sendas tórridas noches de julius al emperador Nerón le dictó su mal temperamento, exacerbado por el riguroso calor estacional, asesinar a su madre Agripina, guillotinar a su hermano Británico, cargarse a su esposa Octavia, y fusilar a su maestro Séneca (el cordobés). Y en otra noche canicular (por si el lector lo ignora, en la primera década de augustus) cuando miraba obseso el mercurio almadenense de su termómetro, vislumbró el peligroso germen de la democracia en el impertinencia de que estuviese tan sudado y empapado como un vil esclavo. {Ernesto Mr. T es esclavo de trabajo.] Decidió cortar por lo sano [=思い切った処置をとる]. Así que pegó fuego a Roma, con lo cual se refrescò, bien que fuera de modo relativo, y quedó a salvo el principio de autoridad. ¿Pues qué se habrían creído?
A lo largo de la historia, todas las desgracias de la desgraciada humanidad fueron amasadas, como es notorio, con ira, rabia, enojo, cólera, despecho, ensañamiento y ferocidad durante o a consecuencia de una mala noche en vela y como todo el mundo sabe por experiencia, las peleas conyugales, las riñas matrimoniales, los litigios connubiales, aumentan en frecuencia y encono durante la estación estival.
¿Qué tiene que ver todo esto con las campanillas llamadas fuu-rin que cuelgan en Japón de los aleros de las ventanas durante los veranos y que suenan mecidos sus badajos por el viento? Presumiblemente mucho, como hemos de ver.
Fuu significa viento, y rin campanilla.
No se sabe cuándo ni cómo empezó esta costumbre veraniega de cologarlas, sí se puede afirmar, sin embargo, que a lo largo de la época Edo se fue arraigando su uso y extiendo por todo el país, y su empleo ha llegado a nuestros días, hasta el punto de haberlos convertido en una auténtica alegoría del verano.
Se fabrican principalmente de metal, porcelana o cristal. Los más sencillos constan únicamente de la campana, en forma de una copa de coñac invertida, de cuyo badajo cuelga una cinta de papel, la cual movida por el viento, le hacer que golpee produciendo el sonido. En los más historiados el cascabel pende de algún elemento decorativo, generalmente de metal, por ejemplo, una barca con su remero, la figura de una pagoda, de un templo, de una casa, animales,etc. Se ven también frecuentemente colgando de una pequeña estructura de madera y pajas en forma de tejadillo.
En las noches calientes y húmedas del verano japonés, las gentes antaño (y las de hogaño que no gustan del frío artificial) se refrescaban por medios má primitivos y artesanales, y si se quiere más sano tembién; primero se achicharraban en un baño abrasador del que salían a habitaciones muy amplias: el modo antiguo de construir permitía unir en un gran salón casi toda la casa, desmontando los paneles corredizos, llamados karakami, que las dividían en pequeños compartimientos. Abrían las ventanas para que se formaran corrientes de aire, que cuando faltasen recurrían al abanico o al paipai uchiwa. Para completar el cuadro: una brizna de brisa, que raras veces niega la madre naturaleza, la cual bastaba para que el sonido claro, agudo, transparente, diáfano, lozano y refrescante de las campanillas llevase a sus almas la sensación de comdidad, la tranquilidad y la calma.
Aunque admito, obviamente, que en la historia no son pertinentes las hipótesis, no me cabe la menor duda de que si Nerón se hubiera metido en un baño abrasador, se habría abstenido de achicharrar a sus conciudadanos y con sólo que hubiese colgado campanillas japonesas de los capiteles de su palacio, le hhabría volado el estrés inherente a su imperial posición, ahorrando a su conciencia dos parricidios, un fratricidio y un suicidio. De haber hecho Stalin lo propio, le habría bajaddo convenientemente la presión arterial y hubiera dormido como los angelitos. En cuanto al presidente Truman, con sólo que hubiera escuchado el son refrescante de las campanillas tomando un té verde sobre el tatami de una granja japonesa, ni le habría pasado por el coco la idea de masacar a las pacíficas poblaciones de Hiroshima y Nagasaki.
En el año 1600 Tokugawa Ieyasu derrotó a la familia Toyotomi en la batalla de Sekigahara, afianzó así su poder y trasladó la capital a Edo (actual Tokio, no Tokoname) dando comienzo a la era de dicho nombre. Entre 1639 y 1854 Japón, aislado de casi todo contacto con el mundo exterior, continúa desarrollandose social, cultural y económicamente. El teatro kabuki, las marionetas del bunraku, el arte del ukiyo-e, la ceremonia del té... se crean, llegan a su forma definitiva o se expanden en estos doscientos años. Simultáneamente la artesanía, el folclore y las costumbres van conformando la forma de la vida japonesa que hoy conocemos, entre ellas estas apacibles campanillas fuu-rin que suenan tranquilizandoramente al compás de la brisa del estío, con un tañido tan sereno que además de alegoría de verano, bien podrían substituir a lapaloma como símbolo de la paz.
También en Jaón sobreviven noches estivales cálidas, húmedas e inmisericordes. ¿Cómo se las arreglarían para soportarlas aquellas paniaguadas generaciones que ni capaces fueron de idear ese portentoso fruto del pensamiento que es el airecondicionado?
Allá en Roma clásica, corría el siglo primero, cuando, como todo el mundo sabe, en sendas tórridas noches de julius al emperador Nerón le dictó su mal temperamento, exacerbado por el riguroso calor estacional, asesinar a su madre Agripina, guillotinar a su hermano Británico, cargarse a su esposa Octavia, y fusilar a su maestro Séneca (el cordobés). Y en otra noche canicular (por si el lector lo ignora, en la primera década de augustus) cuando miraba obseso el mercurio almadenense de su termómetro, vislumbró el peligroso germen de la democracia en el impertinencia de que estuviese tan sudado y empapado como un vil esclavo. {Ernesto Mr. T es esclavo de trabajo.] Decidió cortar por lo sano [=思い切った処置をとる]. Así que pegó fuego a Roma, con lo cual se refrescò, bien que fuera de modo relativo, y quedó a salvo el principio de autoridad. ¿Pues qué se habrían creído?
A lo largo de la historia, todas las desgracias de la desgraciada humanidad fueron amasadas, como es notorio, con ira, rabia, enojo, cólera, despecho, ensañamiento y ferocidad durante o a consecuencia de una mala noche en vela y como todo el mundo sabe por experiencia, las peleas conyugales, las riñas matrimoniales, los litigios connubiales, aumentan en frecuencia y encono durante la estación estival.
¿Qué tiene que ver todo esto con las campanillas llamadas fuu-rin que cuelgan en Japón de los aleros de las ventanas durante los veranos y que suenan mecidos sus badajos por el viento? Presumiblemente mucho, como hemos de ver.
Fuu significa viento, y rin campanilla.
No se sabe cuándo ni cómo empezó esta costumbre veraniega de cologarlas, sí se puede afirmar, sin embargo, que a lo largo de la época Edo se fue arraigando su uso y extiendo por todo el país, y su empleo ha llegado a nuestros días, hasta el punto de haberlos convertido en una auténtica alegoría del verano.
Se fabrican principalmente de metal, porcelana o cristal. Los más sencillos constan únicamente de la campana, en forma de una copa de coñac invertida, de cuyo badajo cuelga una cinta de papel, la cual movida por el viento, le hacer que golpee produciendo el sonido. En los más historiados el cascabel pende de algún elemento decorativo, generalmente de metal, por ejemplo, una barca con su remero, la figura de una pagoda, de un templo, de una casa, animales,etc. Se ven también frecuentemente colgando de una pequeña estructura de madera y pajas en forma de tejadillo.
En las noches calientes y húmedas del verano japonés, las gentes antaño (y las de hogaño que no gustan del frío artificial) se refrescaban por medios má primitivos y artesanales, y si se quiere más sano tembién; primero se achicharraban en un baño abrasador del que salían a habitaciones muy amplias: el modo antiguo de construir permitía unir en un gran salón casi toda la casa, desmontando los paneles corredizos, llamados karakami, que las dividían en pequeños compartimientos. Abrían las ventanas para que se formaran corrientes de aire, que cuando faltasen recurrían al abanico o al paipai uchiwa. Para completar el cuadro: una brizna de brisa, que raras veces niega la madre naturaleza, la cual bastaba para que el sonido claro, agudo, transparente, diáfano, lozano y refrescante de las campanillas llevase a sus almas la sensación de comdidad, la tranquilidad y la calma.
Aunque admito, obviamente, que en la historia no son pertinentes las hipótesis, no me cabe la menor duda de que si Nerón se hubiera metido en un baño abrasador, se habría abstenido de achicharrar a sus conciudadanos y con sólo que hubiese colgado campanillas japonesas de los capiteles de su palacio, le hhabría volado el estrés inherente a su imperial posición, ahorrando a su conciencia dos parricidios, un fratricidio y un suicidio. De haber hecho Stalin lo propio, le habría bajaddo convenientemente la presión arterial y hubiera dormido como los angelitos. En cuanto al presidente Truman, con sólo que hubiera escuchado el son refrescante de las campanillas tomando un té verde sobre el tatami de una granja japonesa, ni le habría pasado por el coco la idea de masacar a las pacíficas poblaciones de Hiroshima y Nagasaki.
En el año 1600 Tokugawa Ieyasu derrotó a la familia Toyotomi en la batalla de Sekigahara, afianzó así su poder y trasladó la capital a Edo (actual Tokio, no Tokoname) dando comienzo a la era de dicho nombre. Entre 1639 y 1854 Japón, aislado de casi todo contacto con el mundo exterior, continúa desarrollandose social, cultural y económicamente. El teatro kabuki, las marionetas del bunraku, el arte del ukiyo-e, la ceremonia del té... se crean, llegan a su forma definitiva o se expanden en estos doscientos años. Simultáneamente la artesanía, el folclore y las costumbres van conformando la forma de la vida japonesa que hoy conocemos, entre ellas estas apacibles campanillas fuu-rin que suenan tranquilizandoramente al compás de la brisa del estío, con un tañido tan sereno que además de alegoría de verano, bien podrían substituir a lapaloma como símbolo de la paz.
Jack Abramoff es un hombre de negocios que se enfrenta actualmente a una pena de seis años de cárcel por corrupción. En este caso implicó a varios miembros del Partido Republicano estadounidense, que se habían beneficiado con su generosidad.
11 00:01:08,148 --> 00:01:10,908 La mayoría de la gente vive en la mediocridad.
12 00:01:11,010 --> 00:01:13,428 La mediocridad es el elefante en la habitación.
13 00:01:13,429 --> 00:01:17,638 La mediocridad esta en su escuela, en sus sueños...
14 00:01:17,639 --> 00:01:19,672 ...esta en su familia.
15 00:01:20,130 --> 00:01:23,032 Aquellos que lo hemos notado, aquellos que hemos comprendido...
16 00:01:23,033 --> 00:01:26,252 ...la enfermedad del muñeco, hecemos algo al respecto.
17 00:01:26,253 --> 00:01:28,486 Hacemos más porque tenemos que hacerlo.
18 00:01:28,495 --> 00:01:30,484 Pero las probabilidades están en contra de nosotros.
19 00:01:30,781 --> 00:01:33,908 O que eres un gran líder o eres en esclavo...
20 00:01:33,910 --> 00:01:36,236 ...o un clavo debajo de un asiento de tren.
9 00:01:22,040 --> 00:01:26,340 You know why? Cause in reality, mediocrity's where most people lived.
10 00:01:26,470 --> 00:01:30,250 Mediocrity is the elephant of the room. Ubiquitous!
11 00:01:30,390 --> 00:01:35,630 Mediocrity's in your schools, it's in your dreams, it's in your family.
12 00:01:35,770 --> 00:01:38,660 Those of us who knows this, those of us who understand
13 00:01:38,660 --> 00:01:41,560 the disease of the dull, we do something about it.
14 00:01:41,690 --> 00:01:46,230 We do more because we have to. The deck was always stack against us.
15 00:01:46,360 --> 00:01:49,150 You're either a big leader or you're a slave
16 00:01:49,150 --> 00:01:51,950 clawing your way onto the sea train.
Doug Ireland (Michael J. Fox) trabaja como conserje de un hotel de lujo
de Nueva York, y es capaz de proporcionar cualquier cosa que los
clientes deseen. Durante años ha ahorrado hasta el último dólar con el
fin de lograr su gran sueño: adquirir un antiguo edificio y convertirlo
en un gran hotel. Para ello necesita la ayuda de contactos de Christian
Hanover (Anthony Higgins), un "tiburón" de las finanzas de cuya amante,
la encantadora Andy Hart (Gabrielle Anwar), Doug se ha enamorado.